Procrastinación... menuda palabrita

Procrastinación: Tendencia y resultado de procrastinar, demorar, retardar o retrasar algo.


Qué difícil nos lo ponen, yo no consigo ni pronunciarlo bien. Pro - cras (aquí me atasco) - ti - nar. Madre mía.


Vamos a dejarlo en perder el tiempo, ¿te parece? Porque todos, todos, sabemos perder el tiempo de una manera u otra. Para mí lo más peligroso son las redes sociales. Las carga el diablo, en serio. Entro en Instagram, veo una publicación, de ahí me lleva a otra, y a otra y a otra... Y como en alguna haya algún tipo de polémica, bueno, casi que dan ganas de hacer palomitas y sentarme a observar. Porque somos humanos y como tales, nos llama el morbo, el cotilleo, mucho o poco, pero nos llama. Sí, a ti también, que te veo sonreír. Y ya ni hablemos cuando por whatsapp compartes algo con una amiga... oye, ¿has visto esto? y ahí ya se termina de liar.


Lo mismo ocurre con Facebook, y como termine entrando en Pinterest o Twitter, ni te cuento.


Sí es verdad que cada uno pierde el tiempo como quiere. Ya puede ser en redes sociales, hablando por teléfono, chateando, mirando la tele o viendo una mosca pasar. Por suerte, la pérdida de tiempo la tengo controlada. Que sí, de verdad. Yo pierdo el tiempo como todo el mundo, pero destino un tiempo a perderlo. Me explico: Si tengo que trabajar, tengo que trabajar. Tengo la suficiente disciplina como para cerrar cualquier ventana del navegador donde aparezca una red social, un blog o una web que no tenga nada que ver con lo que estoy haciendo. Y si estoy trabajando, respondiendo mails o retocando unas fotos, no hay nada que pueda estar relacionado salvo una emisora de radio online que pueda escuchar de fondo o mi música en Alexa. Todo lo demás está cerrado. Out. Fuera. Ojos que no ven, tentación que no siente.


Peeero sí que me concedo la licencia de descansar cada cierto tiempo dependiendo de lo que esté realizando. Me tomo un té, jugueteo con el móvil y en diez o quince minutos máximo vuelvo a mi trabajo. El tema está en saber controlar ese tiempo y no alargarlo  más. Si no eres capaz de ponerte un límite usa la agenda. Anota lo que tienes que hacer cada hora y pon descansos entre tarea y tarea. Toma un café, un refresco, llama a una amiga (pero no te enrolles), a tu madre o compra esas sandalias que has visto de oferta on-line. Pero una vez pasados esos quince minutos pon el móvil en silencio, cierra todas las pestañas que no necesites del navegador y vuelve al trabajo.


Si tu horario está bien organizado y los descansos también, te aseguro que  tu trabajo fluirá. Por el contrario te encontrarás trabajando de madrugada, comiendo un sandwich en el ordenador o mandando mails a las seis de la tarde y en pijama.


Pero no solo perdemos tiempo en el trabajo, también en las tareas de la casa, en la compra, vamos en todo lo que hacemos siempre encontramos algo que nos llama la atención. Siempre hay algo mejor que hacer que planchar, pasar la escoba, ir a la compra o hacer cualquier cosa que nos suponga una obligación. Porque cuando lo que estamos haciendo nos gusta y disfrutamos con ello, no encontramos motivo para dejar de hacerlo. Lo encontramos cuando lo que estamos haciendo no nos llena o no nos satisface.


Es por ello que el ser disciplinado y tener fuerza de voluntad es esencial. La misma fuerza de voluntad que has tenido para dejar de fumar, para hacer deporte, ponerte a dieta o no comerte las uñas. Todo cuesta un esfuerzo, mucho o poco, pero ese esfuerzo por tu parte existe y debes poder con él.


Prémiate. Concédete un capricho. No se trata de que cada jornada que respetes el horario te compres un bolso de DKNY, pero sí puedes concederte ciertas licencias. Regálate un nuevo pitauñas, una sombra de ojos, una trocito de chocolate, un helado... algo que de verdad te apetezca. El sentirnos recompensados, aunque sea por nosotros mismos, nos hace más felices. El porque yo lo valgo no salió de la nada, es un slogan perfecto para animar a comprar un producto que te hace creer que eres la mejor y que te lo mereces. Pues del mismo modo te mereces tener tu tiempo y ese tiempo solo lo conseguirás con una buena organización. Porque tú lo vales ;)


Al principio es muy difícil, lo sé, cuando uno está acostumbrado a parar cada dos por tres sin ningún control es complicado no hacerlo. Ponte metas: hoy desayunaré a las 9, recogeré la casa en 20 minutos y me sentaré a trabajar hasta las 10.30 h. A las 10.30 pararé para  tomarme un café, le mandaré un whatsapp a mi amiga María para contarle que he descubierto la cuenta de Instagram de @eva_laordenada y que me tiene loca. A las 10.45 h volveré a sentarme a trabajar, me pondré música de fondo y no pararé hasta las 12. Comeré un par de colines, echaré un vistazo al móvil, haré un pis y volveré a trabajar hasta la hora de comer.


Organiza tu día en función de tu actividad. Da lo mismo si trabajas fuera o dentro de casa porque en la oficina también se pierde el tiempo, a lo mejor no puedes entrar en redes sociales pero sí perder media hora de charla en la máquina del café o entrando en webs que nada tienen que ver con tu trabajo. Haz descansos cortos que te satisfagan pero sin perder el norte, tienes que saber en todo momento qué estabas haciendo y cómo continuar.


Tengo varias amigas que sufren un virus, procrastinitis aguda. Insisten en que para ellas es imposible controlar esa pérdida de tiempo. Nada es imposible. Puede ser más o menos difícil, pero como digo e insisto, la base es la fuerza de voluntad. No permitir que las redes sociales ni nadie te haga perder el tiempo. Míralo desde ese prisma, nada es más importante que tú y tu tiempo libre, y cuanto más tiempo de trabajo te quiten, más tendrás que trabajar en tu tiempo libre.


Silencia el móvil, guárdalo en un cajón si es necesario, si te surge algo que quieres decirle a una amiga, anótalo y díselo luego. No te estás muriendo, no se quema la casa, solo quieres decirle que has visto a Fulanita, que se ha cortado el pelo y se ha echado encima veinte años. Eso puede esperar, Fulanita va a seguir igual dentro de una hora o de dos, pero tú dispondrás de menos tiempo para ti por culpa de Fulanita. No lo permitas.


DEBES SER DUEÑO DE TU TIEMPO.


Así, en mayúsculas. Que NADA ni NADIE te haga perder el tiempo si tú no quieres perderlo. Y sé al 100% que cuando se te van las horas en las redes sociales o jugueteando con el móvil, en el fondo no quieres hacerlo. Es una fuerza superior que te obliga, ¿verdad? Vence a tus monstruos y libérate. Te aseguro que así serás mucho más feliz. Palabra de La Ordenada.


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